jueves, 22 de agosto de 2013


EL PARAÍSO QUE NO ERA PARAÍSO

Era un lugar maravilloso para vivir. La ciudad era tranquila y segura. Sus habitantes amables.
En la costa se extendían grandes playas espectaculares donde las aguas eran limpias y cálidas, la arena fina, la brisa suave. A escasos metros de la costa vivía David. Pero él nunca había apreciado demasiado la belleza de aquel lugar, su obsesión siempre había sido viajar a aquella isla.
Desde su más tierna infancia su pasión era ir a la playa y contemplar la pequeña isla que se veía en el horizonte. Para él no había mayor placer que ver caer el sol sobre aquel pequeño trozo de tierra y soñar que algún día pisaría el islote. Siendo niño había pedido a sus padres que lo llevaran a la isla, pero no estaban muy dispuestos a hacerlo. Decían que era un lugar peligroso, que allí el mar estaba embravecido, que sus costas eran acantilados, el clima malo, la vegetación espinosa y sus gentes desagradables. Sus padres no entendían cómo alguien en su sano juicio querría ir allí.
Pero las palabras de sus padres no mermaron su deseo de conquista. Y así, con apenas seis años, David, intentó llegar a nado él sólo a esa extensión de tierra. Su aventura no resultó como él esperaba, pudiendo haber muerto ahogado de no ser por un pequeño bote que pasaba por allí. Años más tarde lo intentó de nuevo, esta vez con una pequeña barcaza, pero produciendo idénticos resultados que en su incursión anterior, había sido un fracaso.
Sus padres no sabían cómo quitarle esa estúpida idea de la cabeza, ya que tenían miedo de que un día su hijo perdiera la vida en un nuevo intento por pisar aquellas tierras; así que le prometieron que le pagarían un viaje a la isla cuando terminara sus estudios. Su obsesión pareció aplacarse. Pero en realidad David seguía yendo a escondidas a la playa para ver el atardecer mientras soñaba con el día en que vería aquel trozo de tierra.
Cada vez que mencionaba su deseo de viajar hasta allí lo trataban poco menos que de loco. La mayoría trataba de quitarle la idea de la cabeza y otros simplemente creían que hablaba en broma pues no entendían por qué nadie quería ir hasta allí. Durante una conversación con sus compañeros de universidad, David propuso hacer un viaje a la isla. Pero ninguno de sus amigos pareció entusiasmado con la idea, dándole razones parecidas a la de sus padres y decidiendo casi por unanimidad hacer el viaje a las montañas. David no entendía el porqué de la aversión hacia aquel lugar, y seguía yendo cada vez que podía a la playa para ver su preciada isla.
Cuando terminó sus estudios en la universidad, David no les pidió a sus padres el viaje prometido. Sabía que se negarían o por lo menos que les daría un disgusto, ya que ellos creían superado su deseo, atribuyéndolo a una de esas fases del crecimiento. Pero su sueño no estaba suspendido ni mucho menos. Los comentarios despectivos hacia la isla por parte de familiares y amigos, lejos de desalentar a David, habían despertado en él mayor deseo de descubrimiento. ¿Por qué todo el mundo odia ese pedazo de piedra anclado al mar? Estaba decidido, iba a hacer aquel viaje. Pero no iba a pedir permiso, ni consejo, ni se lo iba a contar a nadie. Sería su secreto, no quería que nadie le arruinara el viaje. Era un viaje que debía hacer sólo.
Como cuando era niño, se echaría a la mar sin contar con compañía alguna. Pero esta vez no cometería las imprudencias de la niñez. Hacía tiempo que había estado ahorrando dinero para el viaje. Salía un barco cada tres días en dirección a la isla. No era un barco turista, ya que nadie viajaba a aquella isla por placer; sino un barco de carga. Había hablado con el capitán y se habían puesto de acuerdo en el precio. El único inconveniente sería que no podría volver a su casa hasta pasados tres días, pero esto no molestó en absoluto a David, sino más bien lo contrario dándole de este modo la posibilidad de conocer un poco más la isla.
Y llego el día esperado, subió a ese barco y emprendió el camino a esa isla, su isla. Al llegar, David, pudo comprobar con sus propios ojos que todo lo que le habían contado sobre ella era absolutamente cierto. Conforme se acercaba el clima había empeorado, las olas eran más furiosas y las nubes más negras. Pudo comprobar que no había una sola playa en toda la isla sino que estaba rodeada de acantilados. La ciudad estaba sucia, los edificios altos en su mayoría eran feos y estaban poco cuidados. La gente con las que se cruzó parecía malhumoradas, y maleducadas, caminando sin atender a nada más que a ellos mismos. Además al bajar del barco le habían recomendado que tuviera cuidado con su cartera pues había muchos ladrones por los alrededores.
Ahora, mientras esperaba a que saliera nuevamente el barco en dirección a su casa estaba satisfecho con el viaje que acababa de realizar. Cierto que aquella isla era el peor lugar del mundo. Pero gracias a su empeño, había visto como era un amanecer en su patria desde aquella isla. Sin duda el espectáculo más lindo del mundo. Y es que ese viaje le había hecho valorar lo que ya tenía y nunca supo apreciar… Que vivía en el paraíso.




EL PARAÍSO QUE NO ERA PARAÍSO

Y llego el día esperado, subió a ese barco y emprendió el camino a esa isla, su isla. Al llegar, David, pudo comprobar con sus propios ojos que todo lo que le habían contado sobre ella era absolutamente cierto. Conforme se acercaba el clima había empeorado, las olas eran más furiosas y las nubes más negras. Pudo comprobar que no había una sola playa en toda la isla sino que estaba rodeada de acantilados. La ciudad estaba sucia, los edificios altos en su mayoría eran feos y estaban poco cuidados. La gente con las que se cruzó parecía malhumoradas, y maleducadas, caminando sin atender a nada más que a ellos mismos. Además al bajar del barco le habían recomendado que tuviera cuidado con su cartera pues había muchos ladrones por los alrededores.
Ahora, mientras esperaba a que saliera nuevamente el barco en dirección a su casa estaba satisfecho con el viaje que acababa de realizar. Cierto que aquella isla era el peor lugar del mundo. Pero gracias a su empeño, había visto como era un amanecer en su patria desde aquella isla. Sin duda el espectáculo más lindo del mundo. Y es que ese viaje le había hecho valorar lo que ya tenía y nunca supo apreciar… Que vivía en el paraíso.
 

Era un lugar maravilloso para vivir. La ciudad era tranquila y segura. Sus habitantes amables.
En la costa se extendían grandes playas espectaculares donde las aguas eran limpias y cálidas, la arena fina, la brisa suave. A escasos metros de la costa vivía David. Pero él nunca había apreciado demasiado la belleza de aquel lugar, su obsesión siempre había sido viajar a aquella isla.
Desde su más tierna infancia su pasión era ir a la playa y contemplar la pequeña isla que se veía en el horizonte. Para él no había mayor placer que ver caer el sol sobre aquel pequeño trozo de tierra y soñar que algún día pisaría el islote. Siendo niño había pedido a sus padres que lo llevaran a la isla, pero no estaban muy dispuestos a hacerlo. Decían que era un lugar peligroso, que allí el mar estaba embravecido, que sus costas eran acantilados, el clima malo, la vegetación espinosa y sus gentes desagradables. Sus padres no entendían cómo alguien en su sano juicio querría ir allí.
Pero las palabras de sus padres no mermaron su deseo de conquista. Y así, con apenas seis años, David, intentó llegar a nado él sólo a esa extensión de tierra. Su aventura no resultó como él esperaba, pudiendo haber muerto ahogado de no ser por un pequeño bote que pasaba por allí. Años más tarde lo intentó de nuevo, esta vez con una pequeña barcaza, pero produciendo idénticos resultados que en su incursión anterior, había sido un fracaso.
Sus padres no sabían cómo quitarle esa estúpida idea de la cabeza, ya que tenían miedo de que un día su hijo perdiera la vida en un nuevo intento por pisar aquellas tierras; así que le prometieron que le pagarían un viaje a la isla cuando terminara sus estudios. Su obsesión pareció aplacarse. Pero en realidad David seguía yendo a escondidas a la playa para ver el atardecer mientras soñaba con el día en que vería aquel trozo de tierra.
Cada vez que mencionaba su deseo de viajar hasta allí lo trataban poco menos que de loco. La mayoría trataba de quitarle la idea de la cabeza y otros simplemente creían que hablaba en broma pues no entendían por qué nadie quería ir hasta allí. Durante una conversación con sus compañeros de universidad, David propuso hacer un viaje a la isla. Pero ninguno de sus amigos pareció entusiasmado con la idea, dándole razones parecidas a la de sus padres y decidiendo casi por unanimidad hacer el viaje a las montañas. David no entendía el porqué de la aversión hacia aquel lugar, y seguía yendo cada vez que podía a la playa para ver su preciada isla.
Cuando terminó sus estudios en la universidad, David no les pidió a sus padres el viaje prometido. Sabía que se negarían o por lo menos que les daría un disgusto, ya que ellos creían superado su deseo, atribuyéndolo a una de esas fases del crecimiento. Pero su sueño no estaba suspendido ni mucho menos. Los comentarios despectivos hacia la isla por parte de familiares y amigos, lejos de desalentar a David, habían despertado en él mayor deseo de descubrimiento. ¿Por qué todo el mundo odia ese pedazo de piedra anclado al mar? Estaba decidido, iba a hacer aquel viaje. Pero no iba a pedir permiso, ni consejo, ni se lo iba a contar a nadie. Sería su secreto, no quería que nadie le arruinara el viaje. Era un viaje que debía hacer sólo.
Como cuando era niño, se echaría a la mar sin contar con compañía alguna. Pero esta vez no cometería las imprudencias de la niñez. Hacía tiempo que había estado ahorrando dinero para el viaje. Salía un barco cada tres días en dirección a la isla. No era un barco turista, ya que nadie viajaba a aquella isla por placer; sino un barco de carga. Había hablado con el capitán y se habían puesto de acuerdo en el precio. El único inconveniente sería que no podría volver a su casa hasta pasados tres días, pero esto no molestó en absoluto a David, sino más bien lo contrario dándole de este modo la posibilidad de conocer un poco más la isla.

domingo, 21 de julio de 2013



LAS IMÁGENES FIJAS EN MOVIMIENTO.

IMAGEN FIJA Y EN MOVIMIENTO

RESPONDE:

1. ¿Quién, cuándo y cómo hizo la primera fotografía? 
Niepce, Aproximadamente en el siglo XIX, fue conseguida mediante una cámara oscura y un procedimiento fotoquimico.
2. ¿Qué era la fotografía? 
 La fotografía es el arte y la técnica para obtener imágenes duraderas debidas a la acción de la luz.
3. ¿Qué problemas tenían las primeras fotografías? 
El problema que tenía estas fotografías era que desaparecían con el tiempo hasta ser invisibles
4. ¿Quién solucionó el problema de la fijación de las imágenes?
Daguerre, soluciono el problema de fijación de imagen con su invento se consiguió imágenes nítidas y fijas.
5. ¿Qué aparecieron después de las fotografías? 
Aparecieron los juguetes ópticos
6. ¿Qué juguetes ópticos se destacaron? 
La linterna mágica en el siglo XVII.
El taumatropo o disco mágico en 1875.
El zootropo en 1834.
El fenaquistiscopio en 1832.
El praxinoscopio en 1877.
El zooplaxinoscopio en 1878.
7. ¿Qué juguete óptico fue predecesor de los proyectores del cine? 
El zooplaxinoscopio fue el predecesor de los proyectores de cine en 1878
8. ¿Quiénes constituyen la base de la cinematografía? 
Muybridge y Marey
9. ¿Qué invento importante apareció el año 1894? ¿Cuál fue su utilidad? 
Apareció el cinematógrafo que fue utilizada como cámara y como proyector de imagen en movimiento.
10. ¿Quiénes fueron los inventores del cinematógrafo? ¿Cuál fue su primera proyección?
Los inventores del cinematógrafo fuero los hermanos LUMIERE. Su primera proyeccion fue: “ salida de los obreros de la fabrica” 1895 hnos LUNIERE

jueves, 16 de mayo de 2013

ANÁLISIS DE FIGURAS LITERARIAS

RIMA XI

                                 Anáfora.......—Yo soy ardiente, yo soy morena, .......... Paralelismo
yo soy el símbolo de la pasión,
.                      de ansia de goces mi alma está llena.............Hiperbatón
¿A mí me buscas?
—No es a ti, no.,,,,,,,,Antítesis

—Mi frente es pálida, mis trenzas de oro:....Aliteración
puedo brindarte dichas sin fin,
yo de ternuras guardo un tesoro.......Aliteración
¿A mí me llamas?
—No, no es a ti.

—Yo soy un sueño, un imposible,
vano fantasma de niebla y luz;
soy incorpórea, soy intangible:..........Anáfora
no puedo amarte.
—¡Oh ven, ven tú!



RIMA XXI
—¿Qué es poesía? —dices, mientras clavas......Alteración
Anafora..........en mi pupila tu pupila azul—;
¿Qué es poesía...? ¿Y tú me lo preguntas? ......Aliteración
¡Poesía... eres tú!.....Metonimia
 
 
RIMA XLI
Tú eras el huracán y yo la alta
torre que desafía su poder:
¡tenías que estrellarte o que abatirme!
¡No pudo ser!

Tú eras el océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén:
¡tenías que romperte o que arrancarme! ...
¡No pudo ser!

Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados
el uno a arrollar, el otro a no ceder:
la senda estrecha, inevitable el choque ...
.....Hiperbatón
¡No pudo ser!
 
RIMA LIII
Volverán las oscuras golondrinas...........Sinestesia
en tu balcón sus nidos a colgar,............Hiperbaton
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
.Anafora.................aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.

Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día....
........Simil
ésas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar,
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

Pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido..., desengáñate,
¡así no te querrán!



sábado, 11 de mayo de 2013

LOS CACHORROS

http://docs.google.com/viewer?a=v&pid=gmail&attid=0.1&thid=13e972226d1971b0&mt=application/vnd.openxmlformats-officedocument.presentationml.presentation&url=https://mail.google.com/mail/?ui%3D2%26ik%3D465ab67ed7%26view%3Datt%26th%3D13e972226d1971b0%26attid%3D0.1%26disp%3Dsafe%26realattid%3Df_hglr5guw0%26zw&sig=AHIEtbSG9FUqguzMwfLCNy1aEkpXYHEw6w">.com

miércoles, 8 de mayo de 2013

ERNESTO A. QUIJADA LEÓN

ernestito090409@hotmail.com


¡NO TE QUIERO VER NI EN MI MUERTE!


A todos no choco muy fuerte el fallecimiento de Javier Diez Canseco aunque ya estaba previsto por el cáncer que tenia.
el día en que JDC fue velado, no dejaron entrar al velorio a los congresistas que apoyaron en su sanción (veo  que JDC les tuvo un rencor bajo tumba). En otro lado Javier Bedoya se quiso colar en el velorio pero lo vieron y le gritaron "fuera hipócrita" (yo también le hubiera gritado) y se tuvo que retirar, porque los familiares de JDC velaron su féretro en privado.
El propio Javier Diez Canseco, a través de un comunicado, informó el pasado 8 de febrero sobre su situación médica y anunció que iba a dar dura pelea contra el cáncer.                                                                                Frases que me conmovieron mucho:
“Circunstancia compleja y difícil, sin duda nueva y crítica, en la que está en cuestión la vida misma pero no la disposición a luchar por ella”, indicó en esa oportunidad.
“Tengo plena confianza en los profesionales que me están atendiendo y espero que, contando con la fuerza y el cariño de muchos, podré superar este momento difícil para seguir cumpliendo con el mandato que recibí de mis electores”, expresó.

  • En otro lado, Manuel Dammert un Tirano -rex de izquierda reemplazaría al ahora san Javier Diez Canseco.




Ernesto Alonzo
Quijada León
miércoles 8 de mayo del 2013.